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Fotografía vía Pexels

Tiempo de lectura: 7 min

Cuando el estrógeno baja: cómo el ciclo menstrual influye en el miedo, la memoria y el riesgo de trauma

Muchas personas con ciclos menstruales experimentan algo que la medicina ha pasado por alto históricamente: en ciertos momentos del ciclo menstrual podemos sentirnos diferente. Las reacciones emocionales pueden ser más intensas, el sueño puede verse más fácilmente alterado, o las experiencias difíciles pueden resultar más duras de superar.

Estas experiencias sugieren que los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual pueden afectar a la forma en que el cerebro gestiona el estrés, las emociones y la memoria, sistemas que desempeñan un papel importante en la salud mental.

Estos sistemas son especialmente importantes en el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Las mujeres tienen más del doble de probabilidades de desarrollar TEPT en comparación con los hombres (1).

Durante mucho tiempo, los investigadores han creído que los cambios hormonales —especialmente una caída en el estrógeno— pueden alterar la forma en que el cerebro reacciona ante el peligro (2). Estos cambios también podrían afectar a cómo el cerebro recuerda y retiene las experiencias estresantes.

Esto nunca se había comprobado directamente en humanos. El estradiol, la principal forma de estrógeno producida por los ovarios, fluctúa a lo largo del ciclo menstrual. Alcanza su nivel máximo justo antes de la ovulación y luego cae bruscamente en los días posteriores (3). Estos rápidos cambios hormonales pueden hacer que sea difícil captar la actividad cerebral en el momento preciso.

En esta investigación, diseñamos dos experimentos para hacer precisamente eso: examinar cómo influye esta ventana hormonal en el cerebro.

El trauma puede alterar la forma en que las hormonas regulan el sistema de alarma del cerebro

Para captar este momento, las participantes hicieron un seguimiento de sus ciclos con la aplicación Clue. Luego confirmaron la ovulación con pruebas hormonales caseras. Esto nos permitió realizar escáneres cerebrales durante la breve ventana justo después de la ovulación, cuando los niveles de estradiol caen de forma natural.

En un experimento, restablecimos temporalmente el estradiol usando un parche cutáneo antes del escáner. Esto nos permitió comprobar directamente cómo los niveles de estrógeno influyen en la actividad cerebral.

Durante las exploraciones, mostramos a las participantes imágenes de caras que expresaban miedo. Al mismo tiempo, observamos la actividad en una parte de sus cerebros llamada amígdala. Se trata de una estructura cerebral clave que interviene en la detección y la respuesta ante amenazas (4).

En las mujeres con poco o ningún trauma previo, la restauración del estradiol redujo la actividad en el lado derecho de la amígdala cuando veían caras amenazantes.

Esto es importante porque la amígdala actúa como el sistema de alarma del cerebro, ayudándonos a detectar rápidamente un peligro potencial (5,6). En las personas con TEPT, este sistema de alarma suele estar hiperactivo, respondiendo con fuerza incluso cuando las amenazas no son inmediatas (5,6). El estradiol parecía bajar el volumen de esta respuesta de alarma.

Sin embargo, este efecto desapareció en las mujeres que habían sufrido traumas. En esas mujeres, el estradiol no redujo la reactividad de la amígdala, y sus respuestas ante amenazas se mantuvieron elevadas.

Estos hallazgos sugieren que el estrés traumático puede alterar la forma en que las hormonas regulan normalmente el miedo en el cerebro. En algunas mujeres, el "freno" hormonal del sistema de alarma puede que ya no funcione como se esperaba.

La bajada de estrógenos tras la ovulación también puede reforzar los recuerdos negativos

En un segundo estudio, analizamos cómo los niveles de estradiol influyen en la formación de los recuerdos.

Nos centramos en una parte del cerebro llamada corteza entorrinal. Esta actúa como puerta de entrada al hipocampo, donde se almacenan los recuerdos personales detallados (7,8).

Cuando el estradiol bajaba tras la ovulación, la actividad en esta región predecía un recuerdo más intenso de las experiencias negativas más adelante. Cuando se restablecía el estradiol de forma experimental, ese efecto desaparecía.

Así pues, unos niveles más bajos de estradiol parecían hacer que el cerebro almacenara las experiencias negativas con mayor intensidad en la memoria. Este patrón se observó en todas las participantes, independientemente de si tenían antecedentes de traumas o de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Esto sugiere que si dos experiencias estresantes idénticas ocurren en momentos diferentes del ciclo menstrual, el cerebro podría recordarlas de forma diferente.

Para entender la salud mental hay que estudiar las diferencias de género

La forma en que el cerebro detecta el peligro y almacena los recuerdos emocionales juega un papel importante en muchos trastornos de salud mental, incluido el TEPT (9).

Pero gran parte de lo que sabemos sobre el cerebro y el trauma proviene de estudios con veteranos militares y personal de primeros auxilios (10). Las mujeres son más propensas a sufrir el TEPT, pero históricamente su biología —incluidos los ciclos hormonales— se ha tratado a menudo como una complicación en lugar de algo importante que estudiar.

Nuestros hallazgos refuerzan algo que la neurociencia ha pasado por alto durante mucho tiempo: el cerebro no funciona en un entorno hormonal constante. A lo largo del ciclo menstrual, los niveles cambiantes de estrógeno interactúan con los sistemas cerebrales que regulan la detección de amenazas, las respuestas emocionales y la memoria.

Estos hallazgos también refutan la idea de que las influencias hormonales sobre la ansiedad y la cognición son "solo anecdóticas". Estos efectos se pueden medir directamente en el cerebro.

Estudiar las diferencias fisiológicas entre hombres y mujeres no consiste solo en compararlos. Es esencial para entender cómo se desarrollan los trastornos de salud mental y por qué el riesgo puede variar de una persona a otra.

Qué significa esto para las personas y los profesionales sanitarios

Para las personas, prestar atención a los patrones a lo largo del ciclo menstrual puede ser útil. Hacer un seguimiento del estado de ánimo, el estrés u otros síntomas relacionados a lo largo del tiempo puede revelar a veces patrones que, de otro modo, pasarían desapercibidos.

Compartir estos patrones con un profesional sanitario puede ayudar a entender cómo las hormonas pueden estar influyendo en la salud mental y orientar las decisiones sobre el tratamiento.

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Para los profesionales sanitarios, estos hallazgos se suman a la creciente evidencia de que los periodos de cambios hormonales rápidos —durante el ciclo menstrual, la pubertad, el embarazo, el posparto y la perimenopausia— pueden representar momentos de mayor vulnerabilidad ante los problemas de salud mental.

Reconocer estos patrones puede ayudar a los profesionales a planificar con antelación los momentos en los que se pueda necesitar un apoyo adicional y a ofrecer una atención más personalizada.

Investigaciones como esta contribuyen a que la atención de salud mental sea más receptiva y personalizada. En lugar de tratar las hormonas como ruido de fondo, estamos empezando a verlas como parte de la biología que determina cómo responde el cerebro al estrés y almacena las experiencias emocionales.

Comprender estos ritmos puede ayudarnos a explicar mejor por qué ciertas experiencias nos afectan tan profundamente, y cómo la atención puede reflejar mejor toda la complejidad de la biología humana.

Estamos profundamente agradecidos a las participantes que han hecho posible esta investigación.

Lee los artículos de investigación originales (en inglés):

Fuentes de financiación: National Institute of Mental Health, National Science Foundation, National Center for Advancing Translational Sciences, NIH Office of the Director. Números de subvención/concesión R01MH117009, T32NS096050, F31MH126623, NSF 1937971, UL1TR002378, P51 OD011132

Puedes obtener más información sobre la investigación en Clue visitando nuestra página de investigación científica.

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